a importancia del apagón analógico en América Latina consiste en la oportunidad de usar espectro originalmente destinado a la televisión para nuevas redes que fomenten la conectividad móvil. Aunque en la región hay un consenso en torno al potencial de este dividendo digital, no se tiene una única manera de adjudicarlo o valorarlo económicamente.
Es común observar la noción de que la banda de 700 MHz es valiosa por sus características técnicas como una mayor propagación y penetración en edificios, pero ni los mecanismos de adjudicación ni los precios finales han sido uniformes en la región. Las corrientes de política pública relacionadas al dividendo digital también influyen en los valores observados y entre ellas destacan dos: las políticas para el apagón analógico y el mecanismo para adjudicar el espectro del dividendo digital.
Con la excepción de México, los países de América Latina no han completado en 2016 la transición a la televisión digital terrestre (TDT) (nota: en el Caribe, Puerto Rico realizó el proceso con Estados Unidos), por lo que la banda de 700 MHz no se encuentra enteramente despejada en estos países. Esto genera el potencial de tener interferencias entre señales de televisión y de servicios móviles en la banda de 700 MHz si no se tiene una transición completa.
Existe además una diversidad de cronogramas y anuncios sobre las fechas del apagón analógico. Argentina, Colombia y Ecuador, por ejemplo, planean realizar el “apagón” antes de 2020 mientras que Paraguay, Brasil, Perú y Chile contemplan hacerlo durante o luego de 2020.
La banda de 700 MHz puede concesionarse antes de terminar las señales de televisión analógica. Sin embargo, para los operadores que invertirán en este espectro es relevante tener certidumbre de que las fechas del cronograma se cumplirán y que se realizará una “limpieza” de la banda, de modo que se pueda aprovechar progresivamente. Sin estos elementos de política pública, los operadores no tendrán incentivos para invertir en estas licencias.
Al primer trimestre de 2016 se tienen actos, transacciones y propuestas en torno al dividendo digital que han generado precios para estas frecuencias como se muestra en la siguiente figura:
Esta muestra tiene un promedio de USD $0.18 MHz-Pop, pero las cantidades varían considerablemente entre ellas (concretamente una desviación estándar de casi USD $0.14 MHz-Pop), por lo que un promedio simple es una métrica insuficiente para estimar el valor del dividendo digital en la región. En parte esta variación parte de la diversidad de mecanismos elegidos para adjudicar el dividendo.
Por ejemplo, en esta gráfica Brasil y Argentina representan subastas “tradicionales”, mientras que en los casos de México y Chile se utilizan mecanismos alternativos. En Chile se optó por un “concurso de belleza” o beauty contest que consiste en un esquema que evalúa las propuestas por puntaje y comúnmente se incluyen propuestas económicas para casos de empate. En estos concursos el criterio de adjudicación no es estrictamente económico, como generalmente ocurre en una subasta.
México es un caso particular, pues la banda de 700 MHz quedará adjudicada a un organismo estatal, pero se licitará un proyecto de asociación público-privada para que un consorcio privado desarrolle y opere una red móvil aprovechando el dividendo digital conocida como la “Red Compartida” y que sólo dará servicios mayoristas. En otras palabras, la banda de 700 MHz no se subasta, sino que se concursará un contrato para aprovecharla evaluando propuestas en función de propuestas de cobertura (y una cantidad económica para un eventual desempate).
El consorcio ganador de la Red Compartida deberá pagar por los derechos por los 90 MHz de la banda de 700 MHz por 20 años que anualmente representan MXN $366,122,700. A valor presente estos derechos alcanzan un valor de USD $0.017que es cercano al observado en el “concurso de belleza” en Chile.
Los procesos en Argentina y Brasil muestran dos de los valores más altos de esta comparativa y esto ocurre parcialmente por haber sido subastados. Como reportó la organización 5G Americas en un análisis reciente, en Argentina existía una demanda preexistente de espectro debido a la falta de procesos para concesionar espectro adicional a los operadores. En Brasil quedó espectro remanente en la licitación de la banda de 700 MHz y los precios finales estuvieron ligeramente encima por los precios base fijados por el regulador. Por otro lado, Perú prepara en 2016 la subasta del dividendo digital para el que se propuso un precio base mayor a los valores de mercado encontrados en Argentina y Brasil.
Bolivia y Panamá adjudicaron el espectro de 700 MHz mediante procesos administrativos que no se consideran subastas tradicionales ascendentes o concursos de belleza. Tomando en cuenta asignaciones a operadores específicos se observa una mayor variación en los precios. Tigo en Bolivia pagó valores más cercanos al proceso chileno mientras que en Claro en Panamá pagó USD $0.35 MHz-Pop por capacidad del dividendo digital, un valor que está por encima del valor base en Perú.
Existen además adjudicaciones de la banda de 700 MHz directamente desde el Estado. En Ecuador el operador estatal CNT recibió 30 MHz de manera directa y en Paraguay se le otorgaron 10 MHz a la empresa estatal Copaco. En Bolivia la empresa estatal Entel también recibió parte del dividendo digital.
Si bien existen políticas encaminadas a materializar el dividendo digital con la transición a la TDT, no existe una sola manera de planear su adjudicación o una etiqueta de precio única. Los siguientes concursos en países como Colombia, Paraguay, Costa Rica y Uruguay permitirán ampliar la evidencia sobre el valor del dividendo digital y las políticas públicas que permitirán su planeación y adjudicación. Contraintuitivamente el consenso en torno a las ventajas del dividendo digital se ha reflejado en una diversidad de políticas públicas para su planeación.