Red Compartida: clientes y socios

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Las prebases de la red compartida mayorista incluyen un documento de referencia para identificar elementos previos que restringirían la participación de algunas empresas en la licitación del proyecto.

En un análisis previo de las prebases se abordaron los aspectos deinfraestructura y cobertura.  Esta segunda y última entrega trata sobre esta restricción referida en el artículo décimo sexto transitorio de la reforma constitucional de telecomunicaciones, diseñada para que la red se comporte en el mercado como un mayorista independiente.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) estará encargado de este primer “filtro” del proceso licitatorio atendiendo caso por caso que el perfil de los participantes cumpla con el requisito legal y emitir así su opinión en materia de competencia económica. Las prebases ayudan a prospectar un panorama preliminar en el que destaca que, además del ganador de la Asociación Pública Privada (APP) para desarrollar la red, otras empresas pueden contribuir al despliegue y mantenimiento del proyecto sin operar directamente la APP e incluso podrán solicitar el subarriendo del espectro de la red mayorista bajo ciertas condiciones.

Para el desarrollador de la APP y las empresas que subcontrate, la restricción a la influencia en la operación de la red deberá respetarse en todo momento, según la convocatoria.

Además de la información de las prebases, el proyecto de red única mayorista en Ruanda, Olleh Rwanda Networks (oRn), una asociación entre el gobierno de ese país y la KT Corporation (KT, fundada como Korea Telecom) muestra que los interesados en este esquema no necesariamente serían grupos ya instalados en el mercado doméstico.

Restricción constitucional e independencia del mayorista

 El desarrollador de la red mayorista puede ser una sola empresa o una asociación de varias que primero debe pasar un “filtro” sobre la restricción a la influencia en la red por prestadores del servicio. Esto debe asegurar que la red opere como un mayorista independiente. Para llevar a cabo el despliegue y mantenimiento, el ganador de la APP puede subcontratar empresas nacionales y extranjeras manteniendo esta condición de operación independiente.

Sólo las empresas con opinión favorable del IFT (que puede incluir condiciones) podrán participar en la licitación.

La documentación incluida por el IFT en las prebases define a un prestador de servicios de telecomunicaciones como un grupo económico que tiene acceso a concesiones, permisos y autorizaciones para actividades comerciales. Estos agentes no podrán participar individualmente, pero sí como parte de un consorcio que respete el mandato constitucional de restringir la influencia de los comercializadores en la operación de la red. Las personas físicas no pueden participar de manera individual.

El concepto de influencia es definido por el IFT como la capacidad de hecho o de derecho de una persona para intervenir o participar en decisiones administrativas, de definición y ejecución de reglas y objetivos de otra. Este vínculo se entiende como el producto de vínculos como contratos, participación accionaria, o medios en general que otorguen este poder. Debido a la amplitud del concepto, el IFT menciona que estas opiniones se formularán caso por caso.

Se consideraría que la independencia del mayorista se vulneraría en caso de que un prestador de servicio contara con capacidad de intervenir en el diseño de reglas de asignación de capacidad y servicios, el nombramiento de ejecutivos o funcionarios, así como decisiones sobre acceso a infraestructura de la red.

Desarrollador, clientes y socios estratégicos

 Las bases preliminares permiten interferir que los operadores comerciales de servicios fijos y móviles no necesariamente estarían excluidos de la licitación si tienen la oportunidad de formar un consorcio sujeto a la revisión del IFT. Desde luego, este esquema estaría sujeto al análisis sobre el impacto de que estos concesionarios sean al mismo tiempo desarrolladores del mayorista y sus clientes potenciales.

Los vendedores de equipo como Cisco, Nokia o Huawei no necesariamente serían los principales interesados en la APP y su relación comercial con concesionarios de telecomunicaciones también estaría sujeta a la opinión del IFT sobre competencia económica, de acuerdo a la redacción de las prebases. En cuanto a grupos económicos que no comercializan servicios de telecomunicaciones, la convocatoria solicita demostrar capacidad para desplegar y mantener una red inalámbrica, lo que requeriría una asociación con una firma con experiencia.

Por lo tanto, una alternativa es la participación de un operador de telecomunicaciones sin actividad comercial en México, pero que cuente con una división de proyectos internacionales. Si bien se ha mencionado a China Telecom como un posible interesado, su condición de empresa con participación estatal puede generar  conflicto de interés al permitir acceso al espectro radioeléctrio.

No obstante, el caso de oRn en Ruanda muestra que se puede concretar la entrada de un operador extranjero con una división de proyectos internacionales como desarrollador de una red mayorista. De esta manera, los concesionarios o proveedores que ya operan en el mercado doméstico pueden convertirse en clientes e incluso en socios estratégicos del proyecto.

En Ruanda, al menos dos operadores móviles (Airtel y MTN Rwanda) ya tienen un despliegue comercial de 4G LTE sobre la red de oRn. Así mismo, Nokiaparticipó como proveedor de equipo y soluciones para la red inalámbrica y actualmente la APP en Ruanda busca como socios y clientes a proveedores de conectividad fija para que estos complementen su oferta comercial y al mismo tiempo contribuyan a la difusión del mensaje sobre los beneficios de banda ancha móvil en la región.

Desde luego, hay diferencias estructurales entre Ruanda y México más allá de la diferencia entre las poblaciones (11.7 y casi 118 millones de personas, respectivamente) y los montos totales de inversión (calculada en 140 y 7 mil millones de dólares, respectivamente). Por ejemplo, KT realizó desde 2009 en Ruanda un despliegue de 3 mil kilómetros de fibra óptica, lo que sentó las bases de la relación con el gobierno para el desarrollo de la red inalámbrica a través de un proyecto de conectividad previo.

El mayorista mexicano tendría a futuro menos capacidad asignada que el de Ruanda, 90 MHz en una sola banda (700 MHz) en comparación con hasta 175 MHz distribuidos en tres bandas, 700 MHz, 800 MHz y 1.8 GHz, como se indica en la descripción corporativa de oRn. Actualmente la red de la APP africana tiene un despliegue de LTE en 800 MHz (Banda 20) que corresponde al primer dividendo digital en esa región. La banda 700 MHz correspondería al segundo dividendo digital, lo que en América sería similar a la banda de 600 MHz.

Así como ambos proyectos depende de que los concesionarios domésticos adquieran capacidad del mayorista –transacción que ya registra oRn-, también necesitan de penetración de dispositivos para banda ancha inalámbrica y que la población adopte servicios de acceso a Internet.

En el caso de Ruanda, oRn introduce el despliegue comercial de LTE. En México los concesionarios privados ya ofrecen redes de esta clase. Esto es un elemento que la red mayorista deberá tomar en cuenta, dado que llegará en un momento donde los despliegues 4G LTE estarán en proceso de expansión y robustecimiento.

Si los planes de asignación de espectro son exitosos, para 2018 se habrán licitado hasta 80 MHz de espectro AWS y 130 MHz de 2.5 GHz que hoy están disponibles. Además, a finales de esta década se planea licitar el segundo dividendo digital (banda 600 MHz).

En las prebases se reconoce un cambio significativo sobre posturas previas respecto a subarrendar el espectro a terceros. En el documento Modelo y uso de la banda de frecuenicas de 700 MHz elaborado por la SCT y el IFT en agosto 2014 se establecía que no estaba previsto este esquema por una supuesta compatibilidad de objetivos (página 29). En las prebases se indica que se puede autorizar cumpliendo obligaciones específicas (página 9 de las prebases). Esta flexibilidad puede ser a final de cuentas un elemento que ayude a viabilizar el proyecto, sobre todo en su etapa inicial.

En conclusión, además de encontrar un desarrollador, la red mayorista deberá ubicarse dentro de un ecosistema de actores que pueden fungir como clientes y socios estratégicos. La flexibilidad para aprovechar infraestructura o subarrendar espectro son elementos que pueden configurar un plan de acción viable del mayorista, sobre todo si se considera requiere que los concesionarios móviles y fijos adquieran capacidad. La red mayorista no necesariamente puede autofinanciarse sirviendo sólo a operadores móviles virtuales, pues incluso en este segmento tendrían competidores, como América Móvil y Telefónica que ya alojan a estos prestadores de servicio.

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