Opinión | Candidatos presidenciales 2018 y la inclusión digital

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El sexenio del próximo presidente de México coincidirá con un escenario de contrastes: la siguiente generación de tecnologías móviles (5G) comenzará a dar sus primeros pasos en América del Norte entre 2018-2019, mientras que en México todavía se tendrá margen de acción para proyectos que busquen, con diversas tecnologías, extender el acceso y uso de Internet a más población.

Nota: la columna fue publicada originalmente por el autor en Consumo TIC

Debe recordarse que la reforma de telecomunicaciones de 2013-2014 cambió el marco institucional y sus respectivas atribuciones. La enmienda trasladó algunas funciones del Poder Ejecutivo al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), como la supervisión y expedición de concesiones o la planeación del aprovechamiento y uso del espectro radioeléctrico. Al Poder Ejecutivo se le asignaron facultades relacionadas a la “inclusión digital” de la población y al uso de la tecnología para proyectos de desarrollo social en áreas como salud, educación y gobierno.

Por lo tanto, si un candidato presidencial (y sus asesores) optara por posicionar una agenda de telecomunicaciones orientada a la competencia económica en el sector (en la que el IFT es la autoridad) o a la distribución de autorizaciones y concesiones a empresas, entonces el aspirante tendría que reconocer públicamente que necesitaría realizar otra reforma a las telecomunicaciones.

Conforme avanza la elección 2018 y se abordan las propuestas de telecomunicaciones en eventos como el tercer debate presidencial o foros para exponer las plataformas económicas, comienza a ser evidente que las propuestas van más en el sentido de la inclusión de la población en el uso de Internet y las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

En México, el uso de Internet está ligado a las tecnologías móviles. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) de 2018 reporta que, en 2017, el 92 por ciento de los usuarios de Internet utilizaban un smartphone, cifra que era de 89 por ciento un año antes.

El uso de tecnologías móviles probablemente será una constante en los próximos planes para el cierre de la brecha de acceso a Internet y el uso de las TIC para el desarrollo social. Pero este cruce no es tan sencillo si se considera que persisten retos de cómo llevar redes de acceso a zonas alejadas y cómo aumentar la adopción de dispositivos como smartphones y tabletas por familias y personas que viven bajo las líneas de bienestar.

Aunque puede ser tentador prometer que el crecimiento agregado de tecnologías móviles apoyará naturalmente la “agenda digital” del próximo presidente, deben considerarse primero asimetrías al interior del país.

México tenía al cierre del primer trimestre una penetración móvil de poco más de 93 líneas por cada 100 habitantes en marzo de 2018, cifra que era de 90 por ciento al cierre de 2017. Así, para 2017 se estima que México tenía una penetración por debajo de la observada en Latinoamérica, que era de aproximadamente 110 líneas por cada 100 habitantes, de acuerdo con estimaciones de Telconomía.

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