Opinión | 2018, ¿última elección antes de 5G?

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La renovación de los poderes Ejecutivo y Legislativo en la próxima elección federal de 2018 coincidirá con un periodo de cambio «generacional» en la industria de las telecomunicaciones. Quienes asuman estos cargos a partir de la próxima elección probablemente atestiguarán los primeros despliegues de redes 5G en el país.

Nota: la columna fue publicada originalmente por el autor en Consumo TIC

Naturalmente, la agenda de temas durante la elección observará tópicos más amplios. Como referencia, herramientas como la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) de 2015 del INEGI señala que temas como la inseguridad, delincuencia y la corrupción son temas que preocupan a la ciudadanía.

No se prevé que entre las propuestas de campaña se enumeren condiciones para permitir captar las oportunidades las redes 5G o para fomentar la modernización de 4G, pero lo que sí se puede anticipar es que las telecomunicaciones y en general las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) merezcan una mención como herramientas para objetivos de desarrollo social, empleo o seguridad.

Es cierto que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) concentra atribuciones importantes como regulador autónomo. La planeación del uso del espectro, la realización de subastas y la regulación de competencia económica en telecomunicaciones pasan por esta institución, pero las leyes mantienen atribuciones para el Congreso y el Poder Ejecutivo en temas como pagos por aprovechamiento del espectro, inclusión digital e incluso política de uso del espectro.

Las redes 5G tienen beneficios conceptuales bien conocidos, como baja latencia, mayores velocidades o soporte a Internet de las Cosas (IoT) masivo, pero estos beneficios no ocurren en un vacío. Por lo tanto, hay acciones en la esfera de la regulación y política pública que pueden incidir.

Un tema crucial para esta nueva generación móvil es la disponibilidad de espectro. De momento los operadores en México mantienen tres redes en operación simultánea (2G, 3G, 4G) y el despliegue de una nueva red inalámbrica depende de que un operador pueda usar el espectro que tiene o que tenga acceso a nuevas frecuencias identificadas para este propósito.

Aunque se está analizando el potencial de bandas altas (por encima de los 20 GHz), es probable que esta capacidad se integre más bien a estrategias de bandas mixtas que terminen de dar forma a las redes 5G. En este sentido, es importante considerar que el nuevo espectro y el que ya se tiene concesionado serán los cimientos de estas nuevas redes.

Las redes 2G son fuertes candidatas para desaparecer durante el próximo sexenio. Los usuarios en México poco a poco han ido migrando hacia 3G y 4G por factores como ampliación de la cobertura y terminales más asequibles, pero también hay incentivos desde los operadores para ponerle fecha al «apagón 2G».

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