México: Ley Fintech y la banca abierta

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L a incorporación de la tecnología al sector financiero implica que puede desarrollarse un periodo de innovación sin precedente en los servicios financieros, pero también significa el fin de espacios que controlaban exclusivamente jugadores tradicionales como bancos.

La banca abierta (open banking) ilustra esta situación. Este modelo implica que jugadores “no tradicionales” como las empresas de tecnología financiera (Fintech) tengan acceso a información que ahora está en poder de los bancos únicamente, como las transacciones de los usuarios.

Aunque esto implica más información en manos de particulares, el esquema de la banca abierta pone en el centro al usuario, ya que esa información solo podrá ser compartida con autorización expresa en línea con la evolución normativa que marcan documentos como el GDPR de Europa (https://www.eugdpr.org/).

Nota: el artículo se publicó originalmente por el autor en Consumo TIC

En términos simples, la banca abierta u open banking se refiere al modelo cooperativo de intercambio de información entre instituciones de banca múltiple y terceros autorizados (como una empresa de Fintech, por ejemplo). Este intercambio se lleva a cabo a través de interfaces de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en inglés) seguras y estandarizadas e implica el acceso de jugadores no tradicionales a información en manos de los bancos.

En el largo plazo, el propósito es desarrollar nuevos productos y servicios a partir de esta compartición de información, pero en el corto plazo el objetivo es lograr interoperabilidad entre instituciones bancarias y empresas de Fintech con mecanismos simples, casi imperceptibles para el usuario, pero seguros.

La banca abierta utiliza varias tecnologías de la información y comunicación (TIC), pero para su despegue es vital que exista regulación que permita abrir el acceso a información de transacciones y establecer criterios de seguridad para el intercambio de información autorizada por los usuarios.

México está desarrollando uno de los esquemas más ambiciosos del mundo para habilitar la banca abierta por medio de la “Ley Fintech”. Esta ley impone la obligación a “las Entidades Financieras, los transmisores de dinero, las sociedades de información crediticia, las cámaras de compensación (…), las ITF y las sociedades autorizadas para operar con Modelos Novedosos” de contar con API estandarizadas que permitan el intercambio de información entre ellas y con terceros especializados en tecnologías de información.

Consulta el artículo completo en Consumo TIC

La banca abierta de México abarcará a todo el sector financiero del país con el objetivo de impulsar la inclusión financiera, no solamente la innovación del mercado que ya existe.

La banca abierta en México tiene desafíos importantes para su desarrollo que también son observados en la experiencia internacional, notablemente la de Reino Unido. Las principales barreras son el desconocimiento de la banca abierta y sus servicios, conforme se van desarrollando por bancos y startups.

Además, existen temores en materia de seguridad y privacidad que se exaltan con escándalos como el de Facebook-Cambridge Analytica que evidencian vulnerabilidades en el trato de la información privada.

Por parte de la oferta, la banca abierta también implica costos tecnológicos y regulatorios para cumplir con la normativa vigente, así como con estándares en materia de seguridad informática y capacidad de sistemas.

En cuanto a la barrera de la bancarización, el open banking en México no implica iniciar desde cero, pues ya hay jugadores no tradicionales como Amazon explorando algunos servicios financieros por sí mismo o en alianza.

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