Brexit y las telecomunicaciones

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Las consecuencias económicas de una eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea todavía no son claras dado a que todavía esperan meses de negociaciones para definir los términos del “Brexit” entre ambas partes. Para las empresas de telecomunicaciones y tecnología estas decisiones serán importantes, pero también para proyectos en desarrollo como el mercado único digital europeo y la siguiente generación de tecnologías inalámbricas, la 5G.

El 24 de junio se conocieron los resultados del referéndum que definía la victoria del voto de “salida” de la Unión Europea (UE) con 51.9% de los sufragios, lo que generado dudas en cuanto a las consecuencias económicas y políticas tanto del bloque como del Reino Unido.

Para la esfera de las telecomunicaciones el panorama presenta que habrá continuidad en cuanto a la forma en la que las empresas de este sector prestan sus servicios y no se vislumbra una reconfiguración radical del mercado doméstico británico. No se espera un distanciamiento del Reino Unido de esfuerzos regionales como la armonización de bandas de espectro para servicios móviles o trabajos para las tecnologías que integrarán IMT-2020, conocida más comúnmente como 5G. En cambio, las condiciones para las startups tecnológicas y el acceso al mercado único digital aparecen como los elementos más difíciles de predecir.

Brexit y la industria

La industria de las telecomunicaciones ha dejado de ser un aspecto puramente nacional y en años recientes han surgido esfuerzos para captar los beneficios de la movilidad a escala regional e incluso global. En Europa, por ejemplo, el Parlamento Europeo votó nuevas reglas de roaming para eliminar cargos por este concepto hacia 2017 y es una de las medidas que se espera que sobrevivan al “Brexit”.

El voto por salir de la UE no detona en automático una reconfiguración abrupta del mercado de telecomunicaciones del Reino Unido, pero sí tiene una repercusión inmediata en empresas del sector. En mayo de este año las autoridades de regulación de competencia de la UE bloquearon la compra del operador móvil O2, una filial de Grupo Telefónica, por Hutchinson, un movimiento cuyo valor que se estimaba en más de USD $14,000 millones. Esto no implica que ahora el grupo español tenga las “puertas abiertas” para retomar la venta, pues la CMA (Competition and Markets Authority) del Reino Unido externóa las autoridades de Europa su preocupación por esta transacción en términos de competencia. La salida de la Unión Europea no marca claramente si esta opinión cambiará en el corto plazo por parte de las autoridades nacionales en la materia.

El voto de “salida” ha tenido de momento consecuencias para Telefónica, pues de acuerdo con el diario El País, de momento el grupo ha demorado la oferta pública de venta de acciones (OPV) de Telxius, la filial que administrará la infraestructura del grupo, así como una estrategia de OPV total o parcial para O2, movimientos que en conjunto podrían representar más de EUR €2,000 millones como ingreso para Telefónica. Esto no implica que estas ofertas vayan a cancelarse, sino que Telefónica deberá esperar a que los mercados se estabilicen tras el “shock” por los resultados del referéndum.

Dado que la incertidumbre generada por el “Brexit” impacta la confianza en los mercados, se prevé que el sector financiero en el Reino Unido se vea obligado a ajustarse y en el proceso las empresas startup quedarían con menos acceso a financiamiento. Eventualmente la disponibilidad de más información sobre los términos de la salida del Reino Unido de la UE ayudarán a que esta situación se estabilice, pero las startup podrían verse afectadas si se endurecen las políticas migratorias y limitan la captación de capital humano fuera del Reino Unido. Estas dos condiciones pueden provocar que este tipo de emprendimientos vean en otros países de la UE mejores incentivos para instalarse.

Las startup por iniciar generalmente con una escala limitada deben considerar cuáles serán los términos de la salida de la UE del Reino Unido no sólo por el acceso al mercado europeo, sino también al proyecto denominado como el mercado único digital. 

Mercado Único Digital, 5G y espectro

Con el mercado único digital, los países del bloque europeo tendrían reglas armonizadas que tratarían desde la protección de los derechos de autor hasta lineamientos para comercio electrónico. La propia Comisión Europea estima que, a futuro, este mercado representará anualmente EUR €415,000 millones para la economía europea en su conjunto. Europa continental cuenta con más de 340 millones de usuarios de Internet, lo que le da una escala similar a Estados Unidos en términos de potenciales consumidores. Por lo tanto, el acceso a este mercado no es un factor menor para el Reino Unido.

Además del acceso a reglas estandarizadas para la economía digital, el acceso a este mercado permitiría la reducción a barreras fiscales y mejores términos para el envío de mercancías comercializadas sobre Internet.

El resultado a favor del “Brexit” no implica que el Reino Unido quedará automática y permanentemente aislado de la economía europea, pero ciertamente hay una presión para que este punto se defina lo antes posible.

El acceso al mercado único digital de Europa podría no ser sólo un objetivo parastartups tecnológicas y emprendimientos similares, pues la emergencia de nuevos servicios como Internet de las Cosas (IoT) y en general la difusión de la movilidad como parte esencial del actual entorno de las telecomunicaciones también brindan incentivos para que los consorcios de telecomunicaciones presten atención a los términos entre el Reino Unido y la UE tras su “divorcio”. Esto lleva a considerar los avances en materia de espectro radioeléctrico y 5G.

Así como no se esperan rupturas con elementos comerciales como sería elroaming, tampoco se espera que el Reino Unido abandone elementos de estandarización de tecnologías como los planes de bandas de frecuencia o los esfuerzos a nivel Europa para desarrollar tecnologías que cumplan con las especificaciones de IMT-2020 o 5G.

En este último rubro, sin embargo, cabe algo de flexibilidad. Aunque de momento no se han estandarizado oficialmente “bandas 5G”, los países están en libertad de conducir estudios y pruebas en bandas acordadas en la última Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones en 2015 (CMR-15) en el marco de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), pero también de identificar espectro que pueda sostener servicios como IoT que están en el centro conceptual de 5G. 

Así, por ejemplo, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos votará este 14 de julio por reglas para identificar “espectro 5G”. En este país operadores como Verizon, AT&T y Sprint han anunciado etapas de pruebas de tecnologías de casos de uso de la siguiente generación de redes inalámbricas. En Japón y Corea del Sur, por otro lado, también se esperan pruebas de tecnologías en las próximas ediciones de Juegos Olímpicos. En Reino Unido, el regulador Ofcom publicó desde septiembre 2015 planes para identificar espectro pasa IoT en bandas VHF.

Esto no quiere decir que Reino Unido vaya a tomar una dirección radicalmente distinta a Europa en cuanto a 5G o a espectro radioeléctrico para telecomunicaciones inalámbricas. No obstante, la influencia de Reino Unido en las tecnologías emergentes como nación individual estará fuertemente atado a sus vínculos comerciales y tecnológicos que pueda acordar con otros países y con la UE, lo que pone en duda el liderazgo tecnológico de Reino Unido a futuro. El contrapeso de esta situación reside en que los operadores del Reino Unido como Telefónica, BT y Vodafone están involucrados activamente en grupos de trabajo sobre 5G o son competidores en otros países de Europa.

Sin embargo, 5G representa el futuro de las redes como las conocemos hoy en día y para llegar a ese punto se requiere infraestructura de conectividad robusta. El portal thinkingbroadband.com señala, por ejemplo, que una posible tendencia a desinversión o el corte de fondos de Europa puede impactar negativamenteplanes públicos de densificación de infraestructura ideada para banda ancha.

Finalmente, una de las preocupaciones políticas del “Brexit” es que la salida del Reino Unido debilite a la UE y otros países opten por abandonarla o reducir marcadamente su margen de acción sobre las administraciones nacionales. Para la industria de telecomunicaciones esto podría traducirse en una menor capacidad para encabezar los trabajos de estandarización de 5G y en una menor armonización de bandas de espectro. Por ejemplo, recientemente la UE ordeno el “despeje” de la banda de 700 MHz en Europa –el segundo dividendo digital en esta región-, situación que sin el rol de la UE podría enfrentar fragmentación y una menor escala para el desarrollo de tecnologías.

Esto puede afectar a la industria en general y, por ejemplo, la misma banda de 700 MHz no tendría al día de hoy el calificativo de “banda global” dadas las últimas decisiones de la CMR-15.

En suma, el “Brexit” tendrá efectos diferenciados en la industria de telecomunicaciones brindando mayor incertidumbre a proyectos que requieren de financiamiento en el corto plazo para posicionarse o expandirse, lo que incluye a startups y empresas establecidas. Por otro lado, es probable que Reino Unido se involucre en acuerdos que permitan continuidad en elementos de estandarización como el espectro radioeléctrico y los grupos de trabajo de 5G, aunque su rol como “líder tecnológico” estará supeditado a la calidad de los acuerdos a los que pueda llegar sin el “carnet” de miembro de la UE.

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