Transición TDT en México, buscando un doble beneficio

Completar la transición a la TV Digital Terrestre presenta un aparente beneficio en el país para los contenidos, pero también para las telecomunicaciones móviles.

E  l gobierno federal anunció la semana pasada el inicio de la última fase de reparto de pantallas digitales entre agosto y septiembre para poder completar el apagón analógico a más tardar el 31 de diciembre de 2015. En este segundo semestre se ha propuesto entregar hasta 80 mil pantallas digitales por día a los beneficiarios del programa de transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT). El cumplimiento de esta política promete beneficios que no se limitan a la televisión “abierta” y se extienden a las telecomunicaciones móviles.

En la radiodifusión, la TDT presentaría la oportunidad de ampliar la disponibilidad de contenidos, pues se aprovecha un mismo canal de transmisión (en México es de 6 MHz) para transmitir más canales de programación en esta misma capacidad de espectro. Esto no quiere decir que se utilice “menos espectro”, más bien, se usa de manera más eficiente la misma capacidad con la transmisión digital.

Una de las consecuencias del ‘apagón analógico’ es la liberación de un excedente de espectro que ya no es necesario utilizar para señales televisivas y que está siendo asignado para servicios de banda ancha móvil. A este excedente de espectro en la banda de 700 MHz se le denomina dividendo digital4G Americas

Se puede argumentar que en el país este servicio está concentrado actualmente en dos grupos, Televisa y TV Azteca, pero se espera que el inicio de operaciones de Cadena Tres en 2016 genere poco a poco competencia en cuanto a contenidos.  Así mismo, en 2016 se piensa asignar espectro para TDT que quedó desierto por el impago de Grupo Radio Centro, que había ganado la licitación de la cuarta cadena nacional.

Pero ante la emergencia de otras plataformas como canales de televisión de paga o aplicaciones sobre Internet, quizás el efecto más destacado de la transición sea “liberar” frecuencias que pueden destinarse a servicios inalámbricos de telecomunicaciones, como banda ancha móvil.

Recientemente, la organización 4G Americas mencionó en un comunicado que “una de las consecuencias del ‘apagón analógico’ es la liberación de un excedente de espectro que ya no es necesario utilizar para señales televisivas y que está siendo asignado para servicios de banda ancha móvil. A este excedente de espectro en la banda de 700 MHz se le denomina dividendo digital”.

Estas frecuencias pueden asignarse de manera escalonada, es decir, para no esperar a completar el apagón analógico, los gobiernos pueden ir licitando esta banda conforme avanza la transición digital.

 

Retos para la última fase

A principios de 2015 se anunció en México un reajuste al gasto público, lo que tuvo impacto en el programa de TDT que entrega pantallas digitales a hogares de bajos recursos empadronados en los programas sociales de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) redujo el objetivo de 13,8 millones de pantallas a 10 millones, junto con el ajuste respectivo al padrón de beneficiarios. De acuerdo con el portal de la SCT, al finalizar julio se habían realizado 4 millones 386 mil 701 entregas (30 de julio, 2015), es decir, un 43,86% de la meta de 10 millones.

En México ya han realizado el apagón analógico ciudades como Tijuana, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Ciudad Juárez.

Debe recordarse que esta política no establece un solo apagón nacional o un umbral de penetración de señal digital tomando en cuenta a todos los “telehogares” en el país. Las localidades cubiertas por señales de televisión van “bajando el switch” conforme los hogares de escasos recursos identificados por la SEDESOL alcanzan el 90% de penetración de señal digital. Así, en México ya han realizado el apagón analógico ciudades como Tijuana, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Ciudad Juárez.

El 31 de diciembre se cumple el plazo para el apagón indicado en la constitución tras la reforma de telecomunicaciones. Ante los 5,6 millones de pantallas que quedan por entregar se tienen dos escenarios a grandes rasgos. En el primero, la SCT logra cumplir con las entregas en cada localidad y se realizan los apagones correspondientes para tener una transición prácticamente a nivel nacional. Quedarían por completar algunas entregas a empadronados, pero esto no condicionaría la autorización de los apagones analógicos por localidad.

En el segundo escenario, la SCT no logra distribuir las pantallas para alcanzar el umbral de 90% en hogares objetivo en varias localidades del país, quedando algunas “manchas analógicas” que deberán ser atendidas, pero ya habrá varias ciudades transmitiendo sólo señal digital.

En ambos escenarios quedarán algunos permisionarios que podrán seguir transmitiendo señales analógicas radiodifundidas en términos del artículo noveno transitorio de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, pero deberán migrar a TDT eventualmente. Así mismo, quedarán algunos “telehogares” no sujetos al reparto de pantallas que tendrían que realizar una transición “no asistida”, ya sea adquiriendo un receptor TDT o un servicio de TV de paga.

Datos de INEGI del 2014 (los más recientes) indican que en México, 14,5millones de hogares contaban sólo con capacidad para recibir televisión abierta por señal analógica. Asumiendo que el programa de SCT de reparto de pantallas sólo atendiera a hogares que tienen sólo esa señal, se tendría que la meta de 13,8 millones de pantallas dejaría un margen de 700 mil “telehogares” que tendrían que transitar por su cuenta. Con la meta de 10 millones, el margen sería de 4,5 millones de hogares.

Pero estas cifras no son estáticas y es probable que para finales de 2015 el margen de “telehogares” sujeto a “transición no asistida” sea menor, pues probablemente para esta fecha se observará una mayor penetración de receptores TDT, así como de televisión de paga.

Y así como hacia finales de 2015 se tendrá una noción sobre qué escenario tendremos en materia de transición digital, es probable que para esa fecha se conozca con mucho mayor detalle cómo operará el proyecto público-privado que aprovechará el dividendo digital, la red compartida mayorista.

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