Análisis: resultados preliminares de la subasta “5G” en Reino Unido

Comparte el artículo

L a “subasta 5G” del Reino Unido concluyó durante la primera semana de abril de 2018 y aunque el proceso se enmarca en el panorama de las telecomunicaciones en Europa, para América Latina se consideran efectos indirectos en el diseño de las “subastas 5G” de los próximos años y los planes de inversión de operadores trasnacionales de redes inalámbricas.

La subasta en Reino Unido se encuadró como una “subasta 5G”, pero también ofreció licencias que permitirán a un operador (O2, de Telefónica) aumentar la capacidad para su red 4G LTE. Este proceso fue competido, pues requirió de varias rondas de subasta para concluir, pero no recaudó niveles récord como los observados en la “subasta 3G” de 1999-2000.

En total, la subasta colocó 190 MHz de nuevo espectro (no quedaron bloques desiertos), lo que eleva en 38% la cantidad de este recurso adjudicado para servicios móviles en ese mercado, según estimaciones preliminares de Telconomía. O2 fue el que más espectro obtuvo, casi duplicando su portafolio de espectro medido en MHz licenciados. La subasta logró recaudar £1,355 millones, un 36% más de lo esperado en el rango alto de pronósticos como el de City.

La oferta consistió en 40 MHz de la banda 2.3 GHz (capacidad considerada para 4G), así como 150 MHz de la banda 3.5 GHz. Esta última banda se considera como un recurso de espectro que permitirá el desarrollo de redes 5G en el Reino Unido.

O2 se quedó con todo el de la banda 2.3 GHz y lo utilizará para mejorar la capacidad de su red 4G. Cuatro operadores adquirieron espectro de la banda 3.4 GHz: EE (parte del BT Group), Vodafone, O2 (Telefónica) y Three (Hutchinson).

Del proceso no resultó un nuevo entrante ni se reservó capacidad con este propósito. Entre los participantes, debe destacarse que Three contaba con espectro en las bandas de 3.4 GHz y 3.6 GHz derivados de la adquisición de la compañía UK Broadband en 2017, pero el espectro de la banda 3.6 GHz no sería destinado todavía para nuevos servicios móviles.

Para esta subasta se diseñaron topes de espectro específicos. Primero, para la banda de 2.3 GHz se aplicó uno de 2.3 GHz que excluyó a EE solamente. Para la banda de 3.4 GHz se estableció un límite de 340 MHz, es decir, ningún operador podía juntar más de 340 MHz al finalizar las ofertas por la banda 3.4 GHz.

La subasta de espectro concluyó tras una semana y media de rondas. La subasta recaudó en total £1,355.7 millones (US $1,910.2 millones), lo que equivale a precios MHz por habitante (MHz-Pop) de £0.11 o poco más de US $0.15 por todo el espectro. Este precio MHz-Pop es comparable con subastas recientes observadas en Latinoamérica, particularmente las que han involucrado recientemente la banda de 700 MHz.

El precio MHz-Pop de esta subasta no es suficiente para establecer un récord, pero debe considerarse que fue el producto de una subasta competida. Los precios de salida del espectro eran bajos (US $0.03 y 0.01 MHz-Pop o menos) y, al final del proceso, el precio del espectro 2.3 GHz se había incrementado en 252% por 2,518% del 3.4 GHz.

De acuerdo con las actualizaciones publicadas por Ofcom, el regulador británico en la materia, el precio de los bloques de la banda 2.3 GHz se estabilizó en el día número ocho de la subasta (29 de marzo de 2018), mientras que el de 3.5 GHz lo hizo hasta el día 11 (5 de abril de 2018).

Por bloque, el espectro 2.3 GHz fue más caro (en promedio £51.5 millones o US $72.5 millones), pero debe recordarse que estos bloques eran de 10 MHz, el doble de ancho de banda de los de 3.4 GHz. Por lo tanto, para hacer una comparativa es recomendable observar el precio MHz-Pop que toma en cuenta dicha diferencia.

Partiendo de este razonamiento, se tiene que, contraintuitivamente, el espectro para 5G (3.4 GHz) se encareció más a pesar de que no se utilizará inmediatamente. El espectro 4G en esta subasta aportó el 15% de la recaudación y aunque el precio final de un lote 2.3 GHz vale en términos absolutos un 34% más que uno de 3.4 GHz, el precio MHz-Pop del espectro 3.4 GHz terminó siendo 49% más alto que el de 2.3 GHz.

Esta subasta fue competida, pero no a niveles de la “subasta 3G” de 1999-2000 que tomó más de 150 rondas para concluir. Ese proceso figura entre los procesos que terminaron con los precios más altos con respecto a su punto de partida: más de £22,476 millones (US $34,000 millones) que fue 4.5 veces superior a las estimaciones más altas y un precio por el espectro de £2.7 MHz-Pop (US $4.1).

Aunque este proceso ocurrió en el contexto europeo, hay dos cuestiones que pueden influir en Latinoamérica. En principio, da una referencia sobre el precio de dos bandas (2.3 GHz y 3.4 GHz) que se espera tengan un papel similar en la región al dar capacidad adicional para redes LTE y fungir, en el caso de espectro en el rango de 3.3-3.6 GHz, como un “yacimiento” o reserva de espectro para desarrollar 5G.

Otro aspecto es que demuestra un mecanismo de subasta que puede ser utilizado para asignar en los próximos años espectro tanto para redes en funcionamiento (4G) como las de la próxima generación. Desde luego, la oferta de este espectro debe ir acompañada de acciones que garanticen que el recurso pueda ser usado sin interferencias para fomentar el interés en las nuevas licencias.

Finalmente, si se combinan subastas competitivas en Europa por nuevo espectro con licitaciones con altos precios de salida en América Latina, grupos como Telefónica o América Móvil (con presencia en ambas zonas) se verán obligados a evaluar la magnitud de la inversión que están dispuestos a comprometer en cada mercado y en dónde pueden desarrollar de manera más ágil nuevos activos de sus redes de telecomunicaciones que permitan el paso hacia nuevos servicios y casos de uso derivados de la mejora de las redes LTE y la transición hacia 5G.

Comparte el artículo

Archivo